Pedro de Valdivia necesitó proveerse de madera para muchos usos, por lo cual se comisionó a Blumenthal para que la buscase, dado que este ejercía el oficio de carpintero constructor.
Así fue como llegó a las tierras y al pucara y mitimae del Inca Tala Canta Ilabe, con quien tuvo un excelente entendimiento. Allí pudo obtener no sólo las maderas que buscaba, sino también trabajadores para las obras de construcción en Santiago, y telas y vasijas de arcilla que le asombraron mucho.
Con el tiempo logró el consentimiento de Tala Canta Ilabe para casarse con una de sus nietas. La familia del cacique, ya llamado Talagante por los españoles, se convirtió al cristianismo y la novia de Blumenthal fue bautizada con el nombre de Elvira, pasando a ser la cacica Elvira de Talagante.
Blumenthal se afincó definitivamente en Santiago hacia 1547 ó 1549 recibiendo como encomienda las chacras de Quilicura.
Así fue como llegó a las tierras y al pucara y mitimae del Inca Tala Canta Ilabe, con quien tuvo un excelente entendimiento. Allí pudo obtener no sólo las maderas que buscaba, sino también trabajadores para las obras de construcción en Santiago, y telas y vasijas de arcilla que le asombraron mucho.
Con el tiempo logró el consentimiento de Tala Canta Ilabe para casarse con una de sus nietas. La familia del cacique, ya llamado Talagante por los españoles, se convirtió al cristianismo y la novia de Blumenthal fue bautizada con el nombre de Elvira, pasando a ser la cacica Elvira de Talagante.
Blumenthal se afincó definitivamente en Santiago hacia 1547 ó 1549 recibiendo como encomienda las chacras de Quilicura.