Se le encargó la defensa del fuerte de Angol y sirvío bajo el gobernador García Hurtado de Mendoza y de Pedro Villagra y el gobierno de la Real Audiencia, ganándose una justa reputación por sus éxitos en la Guerra de Arauco, por lo que se le nombró Maestre de Campo y además corregidor de Concepción en 1565 y de Santiago en 1583.