"La naturaleza ofrece todo tipo de presentes capaces de complacer los cinco sentidos: el mar puede saborearse a través del salitre que queda pegado en el paladar, el bosque puede llevarse a casa evocando el perfume del enebro, el ronroneo del gato puede convertirse en una dulce nana, el atercipelado tacto de las hojas del bejeque ayuda a relajarse, y la silenciosa caída de la última hoja de un árbol ya desnudo se convierte en un espectáculo minimalista" (Mónica Artigas, Álex Barnet y amigos).