Las noticias que les llegaban de Chile eran absolutamente falsas, pues los incas planeaban una rebelión contra sus dominadores y deseaban que aquel grupo tan numeroso de españoles se alejara del Perú. Para convencerlos, Almagro le pidió a un alto señor del imperio que les preparara el camino junto a tres soldados españoles, el Inca les entrego el más alto jefe religioso del imperio, el villac-umu, a su propio hermano llamado Pablo Inga, y su propia compañía, por el pico del tal.-