Cuando murió Valdivia en la Batalla de Tucapel, se abrió su testamento, que lo designaba a él gobernador de Chile en ausencia de Jerónimo de Alderete. Cuando recibió la noticia se encontraba en Tucumán y ya había sido designado gobernador Francisco de Villagra, debido a la muerte del primero de la lista y la ausencia del segundo.
Al enterarse de esos hechos por sus amigos de La Serena, se dirigió inmediatamente a esa ciudad, que le recibió como Capitán General y Justicia Mayor. Comunicó esta elección a Santiago, haciendo decir que las tropas de su mando estaban dispuestas a sostenerlo en este cargo, que por lo demás le correspondía de derecho en virtud del testamento de Valdivia.
Al enterarse de esos hechos por sus amigos de La Serena, se dirigió inmediatamente a esa ciudad, que le recibió como Capitán General y Justicia Mayor. Comunicó esta elección a Santiago, haciendo decir que las tropas de su mando estaban dispuestas a sostenerlo en este cargo, que por lo demás le correspondía de derecho en virtud del testamento de Valdivia.