Con el tiempo, todo se degradará a una forma más simple y ni siquiera estos remanentes estelares muertos serán una excepción. En un futuro inconcebiblemente lejano, incluso los agujeros negros se harán inestables y se evaporarán en un estallidos de luz. Después, las carcasas estelares consumidas perderán su integridad y colapsarán en una nueva generación de pequeños agujeros negros, condenados al mismo destino. Finalmente, nada quedará de nuestro una vez magnífico universo salgo una sopa dispersa de partículas subatómicas que flotarán eternamente en una absoluta oscuridad.