Tradicionalmente el vellocino de oro era un símbolo real que reafirmaba al soberano en su puesto. Por esta razón podemos encontrar distintos carneros con piel dorada o vellocinios de oro en diferentes leyendas mitológicas. Un ejemplo claro lo encontramos en el vellocinio de oro que apareció en los rebaños de Pélope y que inició las disputas entre Atreo y su hermano Tiestes. Puesto que la posesión de este carnero con pelaje dorado, otorgaba a su dueño el derecho al trono.