El origen de su nombre (Santería) es muy claro ya que se trata de un culto a los santos. Sus ritos, su música, su sistema de símbolos, sus leyendas, son testigos de su complejidad. El personaje más importante es el Babalao: es un consejero y experto en religión, predice a través de los oráculos. Además, cada creyente (Santero o Babalocha para los hombres y Santera o Iyalocha para las mujeres) está consagrado a un santo (Orisha) personal. Es sensato venerarlo en particular, honrarlo en su propia casa (que se convierte por esto en una ìleocha, una “casa templo”) donde se baila para y con él. La motivación de estas danzas es glorificar a los Orishas o atrarlos con el fin de que tomen posesión de uno de sus hijos (inicìados) para comunicar con los hombres. Este fenómeno de la posesión se Ilama el trance (subirse o montarse el santo).