Las comunidades subterráneas de Matmâta permanecieron casi ignoradas para el mundo occidental, hasta que una desafortunada casualidad las reveló. En 1967 un evento climático altamente inusual en el Desierto del Sahara, a saber una lluvia torrencial que duró 22 días, anegó todas las comunidades. El gobierno de Tunicia envió entonces gente para evaluar el daño y construir nuevas construcciones, encontrándose con la sorpresa de que existían pobladores bereberes completamente escondidos, a quienes nadie había encontrado antes, viviendo de esa manera. Inmediatamente les construyeron casas sobre la superficie, pero los bereberes se negaron a abandonar sus cavernas tradicionales. Por lo que siguieron ahí hasta el día de hoy, con el valor añadido del turismo. El cual se vio aún más potenciado cuando, una década después, el cineasta George Lucas eligió dicho sitio como locación para su nueva película de Ciencia Ficción, "La guerra de las galaxias". Y es que para la gente de la época, dichos moradores de las arenas debieron haber parecido casi como alienígenas en medio del siglo XX...