FREILA: Decíamos que Eneas y sus compañeros había salido de...

Decíamos que Eneas y sus compañeros había salido de Troya en unas pocas naves para buscar ese nuevo lugar. Pero los dioses no se ponían de acuerdo entre ellos. Juno no quería que los hados se cumpliesen, y por eso, en cuanto tuvo la oportunidad logró que Eolo, dios de los vientos, y Neptuno, dios del mar, trabajaran para ella. Entre los dos desencadenaron una gran tempestad que apartó a los troyanos de su ruta y los hizo recalar en las costas del norte de África.

El lugar al que llegaron fue el que actualmente ocupa Túnez. Allí reinaba Dido, procedente de Fenicia, que se había escapado de la matanza de su hermano y había fundado un nuevo reino. Se dice que su hermano había matado al marido de Dido, Siqueo, y la había expulsado de su país. Ésta había llegado al norte de África y había pedido asilo al rey Yarbas, que le regaló el terreno que ocupase una piel de toro extendida. En ese poco terreno no podría hacer nada, y, mucho menos, establecerse con sus leales. Sin embargo, la reina Dido tenía mucha perspicacia e inteligencia, y obró como no se esperaba menos: cortó cuidadosamente la piel de toro en tiras muy estrechas y con la tira resultante rodeó un terreno, que, si bien seguía siendo pequeño, era mucho más grande de lo que su dueño había pensado en un principio.