Fue así como este tipo de horticultura se extendió entre creyentes, adquiriendo su máximo desarrollo entre los siglos X y XIII, con la llegada de la secta budista Zen. Fue este grupo quien introdujo los conocimientos y técnicas que posteriormente los monjes budistas de Japón perfeccionaron y estilizaron creando y estableciendo las bases estéticas, filosóficas y religiosas que hasta hoy siguen envolviendo al arte bonsái.
Hoy, esta práctica gana más seguidores puesto que representa una opción de contacto con la naturaleza sin salir del entorno cotidiano y permite dar forma a un elemento según el temperamento y sensibilidad propios.
Hoy, esta práctica gana más seguidores puesto que representa una opción de contacto con la naturaleza sin salir del entorno cotidiano y permite dar forma a un elemento según el temperamento y sensibilidad propios.