El nombre japonés Bonsái deriva del chino Pun-Sai (planta en un cuenco) y aunque sus orígenes son imprecisos, los expertos los sitúan en China hace más de mil años como parte de los rituales propios de los taoístas, quienes consideraban que los fenómenos naturales, como por ejemplo las montañas, los árboles y las piedras, estaban cargados de poderes.