Heracles y los Establos de Augías
El Rey de la Elida, Augías tenía unos establos muy sucios.
Tenía muchísimos rebaños de bueyes y nadie los había limpiado en treinta años. El estiércol se había acumulado y despedía un olor nauseabundo que se propagaba a toda la región.
Hercles vió que la tarea era muy difícil de cumplir porque los establos eran enormes ya que había más de treinta mil animales.
Entonces tuvo una idea brillante.
Abrió un boquete en uno de los muros laterales del enorme establo, luego fue hasta un río cercano, el río Alfio y con la ayuda de una pala y su fuerza, desvió el curso del río para hacer pasar el torrente por dentro del establo.
Las aguas del río atravesaron el establo, barriendo el estiércol acumulado, quedando impecable.
El Rey de la Elida, Augías tenía unos establos muy sucios.
Tenía muchísimos rebaños de bueyes y nadie los había limpiado en treinta años. El estiércol se había acumulado y despedía un olor nauseabundo que se propagaba a toda la región.
Hercles vió que la tarea era muy difícil de cumplir porque los establos eran enormes ya que había más de treinta mil animales.
Entonces tuvo una idea brillante.
Abrió un boquete en uno de los muros laterales del enorme establo, luego fue hasta un río cercano, el río Alfio y con la ayuda de una pala y su fuerza, desvió el curso del río para hacer pasar el torrente por dentro del establo.
Las aguas del río atravesaron el establo, barriendo el estiércol acumulado, quedando impecable.