-Heracles y la Hidra de Lerna
Esta vez Euristeo le pidió a Heracles que matase la Hidra de Lerna.
Para lograr esta difícil tarea, Heracles le pidió ayuda a su fiel compañero Yolao.
Cuando llegaron a la laguna de Lerna, Heracles disparo sus flechas para obligarla a salir del agua.
Cuando la temible Hidra finalmente apareció, Herácles le aplastó la cabeza con su maza. Pero de cada gota caída de la sangre de la hidra, renacían dos nuevas cabezas de pequeñas hidras que crecían a gran velocidad. Como la lucha era feroz y se volvía interminable por la rápida reproducción de las hidras, le pidió a Yolao:- ¡Pronto, Ayúdame! Arma una Tea con la rama de un árbol de ese bosque y quema las cabezas de hidra apenas nacen.
Yolao, hizo lo que Heracles le dijo y así fue quemando las cabezas una por una, impidiendo que se desarrollaran.
Cuando a la hidra le quedó solo una cabeza, Heracles la cercenó y luego la cortó en muchos pedazos que luego enterró.
Heracles, antes de retirarse, sumergió sus flechas en la sangre ponzoñosa de la hidra. Ahora contaba con flechas envenenadas.
Esta vez Euristeo le pidió a Heracles que matase la Hidra de Lerna.
Para lograr esta difícil tarea, Heracles le pidió ayuda a su fiel compañero Yolao.
Cuando llegaron a la laguna de Lerna, Heracles disparo sus flechas para obligarla a salir del agua.
Cuando la temible Hidra finalmente apareció, Herácles le aplastó la cabeza con su maza. Pero de cada gota caída de la sangre de la hidra, renacían dos nuevas cabezas de pequeñas hidras que crecían a gran velocidad. Como la lucha era feroz y se volvía interminable por la rápida reproducción de las hidras, le pidió a Yolao:- ¡Pronto, Ayúdame! Arma una Tea con la rama de un árbol de ese bosque y quema las cabezas de hidra apenas nacen.
Yolao, hizo lo que Heracles le dijo y así fue quemando las cabezas una por una, impidiendo que se desarrollaran.
Cuando a la hidra le quedó solo una cabeza, Heracles la cercenó y luego la cortó en muchos pedazos que luego enterró.
Heracles, antes de retirarse, sumergió sus flechas en la sangre ponzoñosa de la hidra. Ahora contaba con flechas envenenadas.