Puedes aplastar a una persona con el peso de tu lengua.
La sabiduría inútil sólo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
El cuchillo no conoce a su dueño.
En verano, no hay cocinero malo.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.