En 1898, el casi desconocido escritor Morgan Robertson, publicó una novela titulada “Futility”, en la que el autor relata el hundimiento de un gran transatlántico de lujo, que era considerado un gran avance tecnológico para la época y que había sido construido con la finalidad de ser el barco más grande, más veloz y más seguro del mundo, y cuyo nombre era… “Titán” (Titanic)