En 1916 regresó a los astilleros para ser reacondicionado, pero nuevas necesidades de la Marina Real lo hicieron retomar el servicio de barco hospital, debiendo trasladarse nuevamente a aguas del Egeo. Realizó varios viajes a Lemnos, hasta que el 21 de noviembre de 1916, cuando estaba pasando por el canal de Kea en el mar Egeo, sufrió una fuerte explosión y se hundió en apenas 55 minutos. Antes de hundirse, el capitán realizó un intento desesperado por embarrancar al barco en la isla de Kea, pero antes de que pudiera llegar se vio que el barco se hundiría antes de llegar a la costa, por lo que se dio la orden de abandonar el barco.
Viajaban en la nave 1.125 personas, de las cuales solo perdieron la vida 29, y de haber seguido las órdenes adecuadamente, es posible que se hubieran salvado todos los tripulantes del barco de no mediar la imprudencia de los que intentaron abandonar la embarcación antes de que esta se detuviera, siendo absorbidos por la succión del barco.
Viajaban en la nave 1.125 personas, de las cuales solo perdieron la vida 29, y de haber seguido las órdenes adecuadamente, es posible que se hubieran salvado todos los tripulantes del barco de no mediar la imprudencia de los que intentaron abandonar la embarcación antes de que esta se detuviera, siendo absorbidos por la succión del barco.