Dos años más tarde, en 1983, se llevó a cabo otra expedición financiada por Grimm, cuyo fin era determinar si el hallazgo se podía confirmar, pero la misión fracasó. Las tres misiones de Grimm fracasaron en su intento de encontrar o confirmar la presencia del Titanic, aunque es indudable que el éxito estuvo en el material de trabajo que habían logrado construir, aporte que resultaría muy útil para siguientes investigaciones, no solo en procura de hallar el Titanic, sino además para exploraciones científicas de todo tipo.