Por aquel entonces, varios aventureros se habían embarcado en la exploración del Ártico, con la finalidad de llegar al Polo Norte. Estas expediciones eran financiadas por las sociedades científicas nacionales y los propios gobiernos de las principales naciones de Europa y los Estados Unidos, estos últimos embarcados en una carrera por la obtención de nuevos territorios y recursos. Inclusive varios periódicos financiaron parte de las expediciones a cambio de la exclusividad de la publicación de los logros.