Las posibilidades de avistar un buque en esas latitudes eran remotas, por lo que se debía tomar una decisión arriesgada. Debían enviar una expedición en uno de los botes a algún lugar habitado. De los tres puntos posibles, Tierra del Fuego, las islas Malvinas y las islas Georgia del Sur, se decidieron por esta última, ya que si bien los otros dos puntos son más cercanos, las condiciones climáticas y los vientos que debían atravesar hacían mucho más peligrosa la travesía.