Vivamos, Lesbia mía, y amemos,
y a las maledicencias de los viejos severos
démosles menos valor que a una peseta.
Los astros pueden morir y volver;
pero nosotros, una vez que muera nuestra breve luz,
y a las maledicencias de los viejos severos
démosles menos valor que a una peseta.
Los astros pueden morir y volver;
pero nosotros, una vez que muera nuestra breve luz,