La forma del cráneo no tiene ningún punto de comparación con los de los Homo erectus, Neanderthal o humanos modernos.
Aparecen algunas características Neanderthal menores, como la protuberancia occipital en la parte inferior trasera del cráneo y la forma achatada de la parte inferior; otras características apuntan más a los Homo erectus. El ángulo de la base del cráneo (y por ende el ángulo del plano de la mandíbula superior) es inusual. No se puede excluir la posibilidad de que por coincidencia se trate de un caso de un individuo deforme, pero es altamente improbable que el ángulo de esta parte frontal cause que se requiera una modificación de la mandíbula inferior durante el crecimiento para aproximarse a los tipos humanos con el borde de la barbilla saliente. La respuesta a estos interrogantes sería, al parecer, que estos cráneos son representantes de humanos premodernos o humanoides.
Aparecen algunas características Neanderthal menores, como la protuberancia occipital en la parte inferior trasera del cráneo y la forma achatada de la parte inferior; otras características apuntan más a los Homo erectus. El ángulo de la base del cráneo (y por ende el ángulo del plano de la mandíbula superior) es inusual. No se puede excluir la posibilidad de que por coincidencia se trate de un caso de un individuo deforme, pero es altamente improbable que el ángulo de esta parte frontal cause que se requiera una modificación de la mandíbula inferior durante el crecimiento para aproximarse a los tipos humanos con el borde de la barbilla saliente. La respuesta a estos interrogantes sería, al parecer, que estos cráneos son representantes de humanos premodernos o humanoides.