En los relatos hebreos existe una extraña relación entre el cuervo y la paloma, aves importantes en la imagen de Dios, el cuervo guía al hombre en las tinieblas, es el centinela de la Luna. Mientras la paloma dirige al hombre a la luz, el sol y la vida. Noé envió ambas aves en busca de tierra seca. El cuervo no regresó al encontrar abundante comida, mientras que la paloma trajo esperanza. Esta fábula muestra al cuervo como la sabiduría y la paloma como el conocimiento.