En la mitología Griega, Apolo, el dios del sol envió un cuervo blanco a proteger a Corinis, una mortal de quien el dios del sol se enamoró. Cuando ella le fue infiel en un descuido del cuervo, el ave voló hasta los cielos y le dijo a Apolo lo sucedido. El dios quemó al cuervo y sus plumas se hicieron negras y desde entonces esta ave es asociada con malas noticias. Si se lo escucha graznar advierte de una muerte próxima; si vuela por una casa, esta tendrá mala suerte. Los campesinos que veían un cuervo volar sobre su rebaño saben que uno de los animales perecerá pronto.