Las repercusiones no se mantuvieron en el simple ámbito de las opiniones a favor o en contra: el 30 de Junio de 1860, en una reunión de la British Association for the Advancement of Science, celebrada en la Universidad de Cambridge, sin la presencia de Darwin, partidarios y detractores sostuvieron, durante más de 4 horas, una discusión con tal nivel de ferocidad, que, al finalizar, ambos grupos reclamaban para sí la victoria, como si se hubiera tratado de una batalla.