Ese mismo año, influenciado por la revolución industrial, esboza una nueva idea acerca de cómo las poblaciones se separaban en distintas especies: creía que las poblaciones de animales se expandían y especializaban, para cubrir diferentes nichos. Veía la naturaleza como una moderna fábrica. También resolvió, en 1855, el misterio de cómo se trasladaban las especies vegetales de un continente a otro: las semillas simplemente derivaban en el mar hasta llegar a una costa, teoría que confirmó con el testimonio de tripulaciones de barcos británicos, que afirmaban haber visto en el mar “balsas” formadas por plantas a la deriva, incluso con animales sobre ellas.