Darwin envió finalmente su libro a corrección, pero con una modificación en la teoría: las especies no sufren modificaciones a menos que cambie su medioambiente. La edición final tenía 231 páginas y, para su sorpresa, cuando Emma lo leyó no se mostró escandalizada, lo que brindó alivio al naturalista. Ese año se publicó el libro de Owen “Vestigios de la Historia Natural de la Creación”, que trataba de explicar la evolución del universo entero, empujado por una fuerza que respondía a leyes naturales. Aunque este libro fue duramente criticado porque iba en contra de la vieja escuela científica, tuvo muy buenas ventas y sirvió para exponer al gran público la teoría de la transmutación.