En 1844 finalmente encontró alguien con quien discutir sus ideas: Joseph Dalton Hooker, quien se ocupaba de examinar las especies vegetales de Tierra del Fuego traídas por Darwin. Hooker reaccionó con entusiasmo al escuchar las nuevas ideas, y pronto se encontró buscando material bibliográfico que pudiera servir para elaborar y respaldar la teoría definitiva.