Cabe recordar que, para la época en que se realizó este viaje, las potencias europeas solían enviar expediciones a diferentes partes del mundo, con el fin de establecer su potencial económico y recursos naturales. Darwin, a pesar de ser un científico y, por lo tanto, tener un pensamiento abierto a las nuevas ideas, cargaba con los prejuicios comunes en su época. Así es como, en los registros que hace de sus encuentros y relaciones con habitantes de los lugares que visita, notamos a veces cierto “pintoresquismo”, por llamarlo de algún modo. Vale la pena leer, por ejemplo, los relatos de sus encuentros con aborígenes de la Patagonia.