A la muerte de Alejandro, los sucesores de éste, los Seléucidas, ordenan la reconstrucción del templo en el año 323 a. C. Esta reconstrucción habría sido llevada a cabo por el arquitecto macedonio Dinócrates, quien habría sido el que llevó a cabo las mediciones para la construcción de la ciudad de Alejandría. El templo fue ornamentado con numerosas obras aportadas por todo el mundo griego, incluyendo un retrato pintado por Apeles (el más famoso pintor griego) de Alejandro Magno.
El templo mantuvo su esplendor por varios siglos. Sin embargo, durante la dominación romana, una invasión de los godos en el año 262 de nuestra era acabó con el incendio del templo. Como por aquella época la mayoría de la población profesaba el cristianismo, el templo no fue reconstruido y los restos del templo se derribaron para reutilizar sus materiales en otras construcciones.
En el año 1869, una expedición arqueológica del Museo Británico descubrió las ruinas del templo, rescatándose algunas estatuas, aunque solo encontraron una de las 127 columnas en pie. También se descubrió que el templo descansaba sobre una plataforma, a la que se subía por una escalinata circular de diez peldaños
El templo mantuvo su esplendor por varios siglos. Sin embargo, durante la dominación romana, una invasión de los godos en el año 262 de nuestra era acabó con el incendio del templo. Como por aquella época la mayoría de la población profesaba el cristianismo, el templo no fue reconstruido y los restos del templo se derribaron para reutilizar sus materiales en otras construcciones.
En el año 1869, una expedición arqueológica del Museo Británico descubrió las ruinas del templo, rescatándose algunas estatuas, aunque solo encontraron una de las 127 columnas en pie. También se descubrió que el templo descansaba sobre una plataforma, a la que se subía por una escalinata circular de diez peldaños