Dado que la región se encuentra rodeada de zonas montañosas o desérticas, se vieron enfrentados en forma permanente a los intentos de los habitantes de estas regiones de aprovecharse de las riquezas generadas por estas poblaciones estables. Dos grupos semitas provenientes de la Península Arábiga, entre el final del IV milenio y comienzos del III milenio a. C., lograron establecerse en la región mesopotámica: los asirios en el norte y los akadios en la región central. Una de las ciudades construidas por los akadios, fue Babilonia (Bab-ilim en akadio; Babel en la Biblia), que posteriormente se constituiría en una de las ciudades más importantes de la Antigüedad.
Durante todo el III milenio a. C., los akadios y los sumerios sostuvieron una lucha constante por el predominio en Caldea (región que abarca el centro y sur de la Mesopotamia), hasta que en el 2.123 a. C., Hammurabi asumió como rey de Babilonia.
Durante todo el III milenio a. C., los akadios y los sumerios sostuvieron una lucha constante por el predominio en Caldea (región que abarca el centro y sur de la Mesopotamia), hasta que en el 2.123 a. C., Hammurabi asumió como rey de Babilonia.