Tras la increíble hazaña de la travesía en canoa desde Jamaica a La Española por parte de Diego Méndez y Bartolomé Fieschi (dos de sus más fieles seguidores), trataron de convencer al gobernador Ovando para que enviara una nave al rescate de los náufragos. Pero éste, temeroso de que Colón solicitara ser restituido en su cargo, prefirió dejarlo en Jamaica, y a pesar de tener un par de barcos anclados en el puerto de Santo Domingo, nada hizo por el rescate.