Los indígenas llamaban Cariay a esa zona, y sus habitantes eran gentes pacíficas ávidos de comerciar con los españoles. Permanecieron allí durante diez días, tras lo que, el 5 de octubre levan anclas para dirigirse por la costa hacia el sudeste, buscando el ansiado estrecho. El mismo día, Colón creyó encontrarlo, al hallar las Bocas del Toro.
Cuando interrogan a los nativos por el estrecho, los indígenas le señalan el estrecho que comunica Bocas del Toro con la laguna de Chiriquí. Tras comprobar que solo se trataba de una laguna, deciden pasar unos días allí, aprovechando la ocasión para comerciar con los indígenas locales. Éstos informan a Colón, que en realidad esa zona se trata de un istmo, pero que una alta cordillera separa ambos océanos. Por error de interpretación, Colón cree que los nativos le dicen que los habitantes que se encuentran tras la cordillera poseen grandes barcos armados con poderosos cañones, y que el Ganges se encuentra a diez días de navegación.
Cuando interrogan a los nativos por el estrecho, los indígenas le señalan el estrecho que comunica Bocas del Toro con la laguna de Chiriquí. Tras comprobar que solo se trataba de una laguna, deciden pasar unos días allí, aprovechando la ocasión para comerciar con los indígenas locales. Éstos informan a Colón, que en realidad esa zona se trata de un istmo, pero que una alta cordillera separa ambos océanos. Por error de interpretación, Colón cree que los nativos le dicen que los habitantes que se encuentran tras la cordillera poseen grandes barcos armados con poderosos cañones, y que el Ganges se encuentra a diez días de navegación.