Esto redunda inevitablemente en un marcado retroceso de la vida salvaje, como consecuencia de la disminución de los hábitats naturales en beneficio de los nuevos y cada vez mayores asentamientos humanos, El empleo de áreas naturales para aumentar las superficies dedicadas a la agricultura y la ganadería, la tala de los bosques naturales, las cada vez mayores industrias y el establecimiento de vías de comunicación. Otro factor que es determinante en la reducción de las poblaciones animales, es el resultado de la caza indiscriminada, a veces con fines comerciales y otros con fines recreativos y turísticos. A todo esto, hay que agregar un factor (quizá el más grave) de la disminución por inutilización de los espacios naturales: