El progreso de la humanidad en los últimos 200 años de historia, ha provocado una gran explosión demográfica, como consecuencia de los avances médicos y las mejoras en la calidad de vida. Esta explosión demográfica tiene como consecuencia directa, la búsqueda de nuevos sitios de asentamiento, aumento de las áreas de explotación agropecuaria, nuevas y cada vez más grandes industrias, nuevas vías de comunicación entre los centros de producción y los grandes asentamientos humanos, explotaciones minerales para abastecer la mencionada industria, gigantescas cantidades de residuos sólidos, gaseosos y líquidos.