Justo antes de la boda el novio le quiere pedir los anillos al cura, pero éste es medio sordo y no se entera.
- Padre, deme los anillos. ¡Padre! ¡Los anillos!
Como el cura no se da por aludido, el novio se lo intenta explicar por gestos, de manera que rodea el dedo anular con el índice y el pulgar de la otra mano y hace el gesto de ponerse el anillo mientras le grita al cura:
- ¡Los anillos!
En esto que el cura, al ver el gesto, le responde:
- ¡Cielo santo! ¡Las guarradas las dejais para después de la boda!
- Padre, deme los anillos. ¡Padre! ¡Los anillos!
Como el cura no se da por aludido, el novio se lo intenta explicar por gestos, de manera que rodea el dedo anular con el índice y el pulgar de la otra mano y hace el gesto de ponerse el anillo mientras le grita al cura:
- ¡Los anillos!
En esto que el cura, al ver el gesto, le responde:
- ¡Cielo santo! ¡Las guarradas las dejais para después de la boda!