El barco de la novela era descrito con un tonelaje de 75.000; mientras que el Titanic tenía 66.000.
La eslora del barco de la novela era de 243 metros; algo inferior a la real del Titanic que era de 268 metros (solo 25 metros de diferencia).
Ambos tenían igual cantidad de hélices: tres en ambos casos.
Cuando en la novela el gran barco choca, iba a una velocidad de 25 nudos. Por su parte, cuando el Titanic choca con el iceberg iba raudamente a 23 nudos de velocidad (apenas dos menos que lo imaginado por Robertson, catorce años antes).
Realmente muchas coincidencias, pero por si queda alguna duda, digamos que la novela de Morgan Robertson se llamaba “Futilidad”; pero el subtítulo de la obra era "El naufragio del Titán".
Sí, el barco de la novela que se hundía un día de abril, en su viaje inaugural, después de chocar con un iceberg y que se convertía en tragedia porque los botes eran insuficientes para todos los pasajeros fue llamado por su autor “Titán”.
Y si nos vemos tentados a pensar que Morgan Robertson se inspiró en la desgracia real del Titanic, recordemos que publicó su obra catorce años antes del hundimiento real.
¿COINCIDENCIA?
La eslora del barco de la novela era de 243 metros; algo inferior a la real del Titanic que era de 268 metros (solo 25 metros de diferencia).
Ambos tenían igual cantidad de hélices: tres en ambos casos.
Cuando en la novela el gran barco choca, iba a una velocidad de 25 nudos. Por su parte, cuando el Titanic choca con el iceberg iba raudamente a 23 nudos de velocidad (apenas dos menos que lo imaginado por Robertson, catorce años antes).
Realmente muchas coincidencias, pero por si queda alguna duda, digamos que la novela de Morgan Robertson se llamaba “Futilidad”; pero el subtítulo de la obra era "El naufragio del Titán".
Sí, el barco de la novela que se hundía un día de abril, en su viaje inaugural, después de chocar con un iceberg y que se convertía en tragedia porque los botes eran insuficientes para todos los pasajeros fue llamado por su autor “Titán”.
Y si nos vemos tentados a pensar que Morgan Robertson se inspiró en la desgracia real del Titanic, recordemos que publicó su obra catorce años antes del hundimiento real.
¿COINCIDENCIA?