La dirección estuvo a cargo de Álex de la Iglesia. En esta película, como en todas las que se sumergen en el mundo satánico, no han faltado los detalles escalofriantes: los vidrios explotaban inexplicablemente, uno de los técnicos sufrió un accidente automovilístico durante el rodaje, uno de los encargados del doblaje quedó atrapado abajo de una enorme cruz ubicada en el interior de una iglesia, las máscaras africanas que servían de decorado en algunas tomas, se caían inexplicablemente y en algunas escenas aparecieron torcidas. Una cama que se uso en el film fue adquirida por una las mujeres de la producción, quien se tuvo que deshacer de ella rápidamente, debido a las continuas y diabólicas pesadillas que sufría.