FREILA: . Cuando conoció la muerte de su esposa, Carlos II...

. Cuando conoció la muerte de su esposa, Carlos II corrió gritando por todo el palacio; pero, pocos días después, el Consejo de Estado le instaba a buscar una nueva esposa, había que conseguir el ansiado heredero. Esta vez la elegida fue la princesa Mariana de Neoburgo. Las mujeres de la familia Neoburgo tenían fama de ser muy prolíficas. Pero, con la excepción del rey, todos, tanto en la corte española, como en las europeas, sabían que sería prácticamente imposible que engendrara un hijo. Era nuevamente el momento de tomar posiciones para garantizarse el futuro. Todos los miembros de la corte y el gobierno, incluidas las dos reinas -la consorte y la madre-, intrigaban y conspiraban, ya fuera en favor o en contra de alguno de los futuros candidatos al trono, es decir Felipe de Francia, Duque de Anjou, nieto de Luis XIV y María Teresa, la hermana mayor de Carlos II y el Archiduque Carlos de Austria, nieto del emperador Fernando III y la infanta María, tía carnal del monarca español. Para complicarlo todo más, la nueva reina, consciente de su situación y con intención de controlar la voluntad del monarca, se dedicaba a anunciar falsos embarazos, que la permitían disfrutar de una posición más fuerte en la corte.