Tenía grandes condiciones para la música y la poesía. Se dice que gozaba del cariño de todos en el castillo, gustaba de la soledad, tal vez acostumbrada a no ver a sus padres por mucho tiempo debido a su agitada vida política.
Pronto se manifestó en Juana una vena mística que ella pretendió encauzar haciéndose monja, pero sus padres tenían otro objetivo para la atractiva Juana, y cuando cumplió 16 años fue concertada su boda con el archiduque Felipe de Austria, hijo de Maximiliano I y conocido por el sobrenombre de Felipe el Hermoso.
Pronto se manifestó en Juana una vena mística que ella pretendió encauzar haciéndose monja, pero sus padres tenían otro objetivo para la atractiva Juana, y cuando cumplió 16 años fue concertada su boda con el archiduque Felipe de Austria, hijo de Maximiliano I y conocido por el sobrenombre de Felipe el Hermoso.