Desde tiempos lejanos las madres deben tener los gatos alejados siempre de los bebés porque "sorben el aliento" del niño como los vampiros. Si observamos a los gatos cuando los tenemos en el regazo tienden a acercarse a la boca y husmear. No es difícil imaginar que, dado el miedo a las fuerzas tenebrosas, este gesto parecería un intento de sorber que podría poner en peligro a un niño, pues el gato le sorbería la vida.