El animal una vez empieza a adentrarse en el cuerpo de la víctima es imposible de extraer sin el uso de la cirugía, y es que en su cuerpo existen unos ganchos que actuan a modo de garfios con los que se fija a la paredes de la uretra, si alguien trata de arrancarlo, estos garfios le desgarraran por dentro pudiendo causarle la muerte.