Para el hombre y otros animales que se adentren incautos en las aguas del Amazonas y ríos amazónicos el problema no es menor, este despiadado animal se siente especialmente atraido por el olor de la orina y la menstruación femenina y si no se toman las medidas oportunas penetrará por los agujeros del cuerpo, normalmente el conducto uretral (ya sea por la vagina o el pene), aunque se han dado casos de ataques por el ano.