FREILA: Otro ejemplo mitológico de transformación en hombre-lobo...

Otro ejemplo mitológico de transformación en hombre-lobo como castigo del pecado fue registrado por Ovidio (43 a. C. - 18 d. C.) en sus Metamorfosis. En él, Ovidio cuenta leyendas de transformaciones milagrosas desde la creación hasta la época de Julio César. El poeta romano cuenta cómo Licaón, mítico rey de Arcadia, se atrevió a poner a prueba la omnisciencia de Júpiter, presentándole un plato con carne humana. Por ese crimen Júpiter le transformó inmediatamente en lobo, y Licaón se convirtió en eterna fuente de terror para sus súbditos. Y aún en tiempos posteriores a Licaón, según una tradición recogida por Platón alrededor del siglo IV a. C. y por Pausanias en el siglo II a. C., transformaciones similares seguían produciéndose en el. mismo lugar.

Los métodos utilizados por los hombres-lobo para realizar sus transformaciones diferían mucho. A veces, el cambio era espontáneo e incontrolable; a veces, como en las transformaciones descritas en las sagas escandinavas e islandesas, se lograban simplemente con colocarse la piel de un lobo real. Pero en muchos casos, lo único que se necesitaba era la intervención de un hechizo que, aunque no provocaba ningún cambio en el cuerpo humano, hacía que cuantos lo veían imaginaran que estaban en presencia de un lobo. Algunos de los que se transformaban afirmaban que sólo podían recobrar la forma humana por medio de ciertas medicinas o hierbas, como acónito o cicuta, o frotándose con ungüentos, como hicieron los hombres-lobo escandinavos y centroeuropeos a partir del siglo XV.