El aire de cuento de hadas que tiene esta historia hace que sea difícil tomarla en serio. ¿Quizá el exceso de bebida inflamó la ya fértil imaginación campesina? ¿Quizá cada narrador fue agregando un detalle hasta que la historia adquirió su forma actual? Es una posibilidad a tener en cuenta... y, sin embargo, como tantas historias de hombres-lobo parecidas, es citada por muchos mitólogos e historiadores, folkloristas y psicólogos como un hecho. El problema más profundo para el investigador serio es simplemente tratar de separar los hechos de los disparates; este primer caso es típico a ese respecto.
El origen de la superstición de los hombres-lobo, la creencia de que un ser humano puede asumir la forma de un animal, más frecuentemente la de un lobo, nunca ha sido explicada de forma satisfactoria.
Herodoto, el historiador griego que vivió en el siglo V a. C., dice que los griegos y los escitas que vivían en las costas del mar Negro consideraban magos a los nativos de aquella zona; creían que esos seres extraordinarios se transformaban en lobos durante unos días cada año. Habla de la existencia de una raza de hombres que podían transformarse a voluntad tomando la forma de lobos, y, cuando lo deseaban, recobrar fácilmente su forma original.
El origen de la superstición de los hombres-lobo, la creencia de que un ser humano puede asumir la forma de un animal, más frecuentemente la de un lobo, nunca ha sido explicada de forma satisfactoria.
Herodoto, el historiador griego que vivió en el siglo V a. C., dice que los griegos y los escitas que vivían en las costas del mar Negro consideraban magos a los nativos de aquella zona; creían que esos seres extraordinarios se transformaban en lobos durante unos días cada año. Habla de la existencia de una raza de hombres que podían transformarse a voluntad tomando la forma de lobos, y, cuando lo deseaban, recobrar fácilmente su forma original.