Sectores políticos reclamaron una investigación oficial a un gobierno que ignoraba los dantescos hechos. Algunos científicos señalaron que los responsables debían ser monos, perros u otro animal exótico que habite libremente en el país. Las necropsias no establecieron un patrón único de muerte: traumas en el cuerpo, infecciones bacteriales, perdida de sangre.
Durante las primeras semanas de 1996, los ataques del Chupacabras comenzaron a menguar, pese a que las referencias de la prensa sobre su actividad no habían disminuido.
Durante las primeras semanas de 1996, los ataques del Chupacabras comenzaron a menguar, pese a que las referencias de la prensa sobre su actividad no habían disminuido.