Las descripciones lo presentaron como una horrosa entidad semejante a un canguro con colmillos y con un abombamiento en sus ojos rojos y sus bocetos corrieron por toda la isla. Y por gracia del ufólogo Jorge Martín, a través de internet, la imagen se extendió al resto de la civilización.
Pero en Puerto Rico se iban sumando cadáveres al guarismo del vampiro. Nuevos aterrorizados testigos hacían sus descripciones y los artistas daban forma a sus palabras: humanoides, depredadores de pata hendida y retorcidas gárgolas de catedral. El terror estaba sembrado en las zonas rurales. Las autoridades municipales organizaron unas doscientas partidas para capturarlo.
Pero en Puerto Rico se iban sumando cadáveres al guarismo del vampiro. Nuevos aterrorizados testigos hacían sus descripciones y los artistas daban forma a sus palabras: humanoides, depredadores de pata hendida y retorcidas gárgolas de catedral. El terror estaba sembrado en las zonas rurales. Las autoridades municipales organizaron unas doscientas partidas para capturarlo.