Los otros miembros del grupo también fueron investigados. Todos habían trabajado en proyectos de alto secreto, habían formado parte de varios comités de investigación y desarrollo, y ninguno de ellos estaba con vida para ser interrogado sobre sus actividades. Pero sus idas y venidas podían conocerse por muchas fuentes: registros de llamadas telefónicas, correspondencia, actas de reuniones y otros documentos guardados en las bibliotecas presidenciales y en la de la División de Manuscritos del Congreso.