Ayudados por dos buzos, los investigadores han tomado una variedad de lecturas de muestras de gas, células y químicos de los racimos de bacterias, que se asemejan a masas de coral arrojadas en el sediento desierto. Los científicos del instituto utilizarán entonces la información recabada para perfeccionar complejos modelos informatizados de condiciones atmosféricas adecuadas a la vida en varios planetas "virtuales".