Avistamiento de seres humanoides: Todo ocurrió una noche de 1987, cuando Mikel Colmenero y unos amigos suyos estaban probando un equipo de radioaficionado que acababan de adquirir, completamente nuevo y con las baterías nuevas. Mikel decidió coger el coche y alejarse para probar el equipo. A medida que iba acercándose al camino que conduce a Ochate, el equipo comenzó a fallar, por lo que decidió dar la vuelta y reunirse con sus amigos. Al dar la vuelta, se percató de la presencia de dos seres humanoides que iban andando en paralelo a paso lento por el camino, aproximándose a su coche. Según su testimonio, eran dos seres de más de tres metros, vestidos con un atuendo muy ceñido y con bandas más claras sobre fondo oscuro. Cuando pasaron junto a su coche, observó su cabeza. Era una especie de capirote ovalado y no se distinguía rostro alguno. Cuando regresó con sus amigos, todos se alarmaron al escuchar el relato de Mikel y se fueron. Lo extraño del caso, es que en una cinta que llevaba Mikel en el radio-casete de su coche, se grabó la frase “Yo sí estoy”, que provocó tanto pavor en el testigo que la destruyó.